El buscador dejó de ser una página: cómo está cambiando la forma en que las personas descubren marcas
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El buscador dejó de ser una página: cómo está cambiando la forma en que las personas descubren marcas

La búsqueda se está convirtiendo en una conversación y las marcas empiezan a competir por ser comprendidas, citadas y recomendadas.

Daniel Antúnez

Daniel Antúnez

Founder & Director, ROMA

16 de septiembre de 202610 min de lectura

Durante más de dos décadas, pensar en una búsqueda en internet implicaba pensar en una página de resultados. Una persona tenía una necesidad, la convertía en palabras, las escribía en Google y recibía una lista de enlaces. A partir de ahí empezaba el trabajo: abrir sitios, comparar información, revisar precios, volver al buscador, probar otra consulta y finalmente decidir.

Ese modelo no desapareció. Pero ya no es el único.

La búsqueda está empezando a convertirse en una conversación.

Google está incorporando experiencias de búsqueda conversacionales en su Modo IA y permite realizar preguntas de seguimiento sobre un mismo tema, manteniendo el contexto de la conversación. ChatGPT, por su parte, cuenta con búsqueda web capaz de consultar información actualizada, mostrar fuentes y utilizar el contexto de la conversación para construir respuestas.

La diferencia puede parecer superficial: en ambos casos seguimos escribiendo una pregunta y obteniendo información. Pero desde el punto de vista del comportamiento del usuario y, especialmente, del marketing, el cambio es mucho más profundo.

De buscar una página a pedir una respuesta

En el buscador tradicional, el usuario recibe resultados y tiene que hacer buena parte del trabajo.

Si alguien busca: “mejor computadora para trabajar y viajar”, Google puede devolver artículos, tiendas, reviews, videos, comparativas y páginas de producto. La persona debe recorrer ese ecosistema y construir su propia conclusión.

Una herramienta de IA puede recibir una consulta mucho más específica: “Necesito una notebook para trabajar todo el día, viajar dos veces por mes, que pese poco, tenga buena batería y cueste menos de determinado presupuesto. ¿Qué opciones me recomendarías?”

La naturaleza de la interacción cambia.

Ya no estamos solamente buscando páginas relacionadas con una consulta. Estamos delegando parte del proceso de investigación.

ChatGPT puede consultar la web cuando una pregunta requiere información actualizada y proporcionar enlaces y citas a las fuentes utilizadas. Y esto empieza a ser todavía más relevante en comercio electrónico.

Cada vez más personas comienzan sus compras en ChatGPT para explorar, comparar y decidir, y la plataforma puede mostrar productos, imágenes, información actualizada y comparaciones dentro de la propia experiencia.

La consecuencia es importante: el buscador empieza a ocupar una parte del trabajo que antes hacía el usuario.

Google tampoco está quedándose quieto

Sería un error pensar que este cambio significa simplemente que Google está perdiendo relevancia frente a ChatGPT.

Está ocurriendo algo bastante más interesante: los propios buscadores están incorporando comportamientos conversacionales.

Google describe su Modo IA como una experiencia que permite realizar preguntas, profundizar sobre un tema, hacer preguntas posteriores y obtener respuestas basadas en información procedente de diferentes fuentes de la web.

Esto significa que la frontera entre “buscador” y “asistente” empieza a desaparecer.

Google sigue siendo Google, pero la experiencia de búsqueda se parece cada vez más a una conversación.

Y eso cambia una premisa sobre la que se construyó buena parte del marketing digital: que el objetivo final de una búsqueda es conseguir un clic.

El clic deja de ser el único objetivo

Durante años, buena parte del SEO estuvo orientado a una cadena bastante clara: posicionamiento → impresión → clic → visita → conversión.

Era lógico. Si una persona hacía una búsqueda y nuestro sitio aparecía en los primeros resultados, necesitábamos conseguir que hiciera clic.

Pero una respuesta generada por IA puede resolver una parte de la consulta directamente.

La persona puede recibir una explicación, una comparación, una recomendación o una lista de alternativas sin visitar inmediatamente diez sitios diferentes.

Eso no significa que los sitios web dejen de ser importantes. Significa que el recorrido hacia ellos puede ser diferente.

Una marca puede ser descubierta primero dentro de una respuesta y visitada después. Puede ser mencionada sin recibir un clic en ese momento. Puede ser citada como fuente. Puede aparecer como una de las alternativas recomendadas. O puede no aparecer en absoluto.

Y ahí aparece una nueva pregunta para las marcas: ¿qué lugar ocupa mi empresa dentro de las respuestas que reciben mis potenciales clientes?

Ya no alcanza con aparecer: importa cómo aparecés

No es lo mismo que una IA diga: “Estas son algunas empresas que existen dentro de esta categoría” que diga: “Estas son las alternativas que recomiendo para este caso específico”.

La segunda situación implica una capa adicional de interpretación.

La IA no solamente está recuperando información. Está intentando construir una respuesta útil a partir del contexto de la consulta.

Por eso el posicionamiento dentro de los sistemas de IA no debería entenderse simplemente como una versión nueva del ranking tradicional.

El desafío empieza a parecerse más a una combinación de descubrimiento, autoridad, relevancia, contexto y representación de marca.

Las búsquedas relacionadas con generative engine optimization y las herramientas para medir visibilidad en IA están creciendo. Esto no significa que exista una fórmula universal para “rankear en ChatGPT”. Significa que las empresas están empezando a medir un fenómeno que antes ni siquiera formaba parte de sus reportes de marketing.

La nueva pregunta para las marcas

Durante años un responsable de marketing podía preguntar: ¿en qué posición estamos para esta keyword?

Ahora necesita empezar a sumar otras preguntas:

  • ¿Qué responde la IA cuando alguien pregunta por nuestra categoría?
  • ¿Menciona nuestra marca?
  • ¿Qué productos asocia con nosotros?
  • ¿Cómo describe nuestra empresa?
  • ¿Qué competidores aparecen junto a nosotros?
  • ¿Qué fuentes utiliza para construir esa respuesta?
  • ¿Qué información de nuestra empresa está leyendo?
  • ¿Hay contradicciones entre nuestro sitio, nuestros perfiles, nuestros medios y otras fuentes externas?

Estas preguntas son diferentes a las del SEO tradicional, pero no lo reemplazan.

La IA necesita información para poder entender una empresa

Una inteligencia artificial no puede recomendar correctamente una empresa que no consigue comprender.

Una compañía puede tener una página visualmente excelente y, al mismo tiempo, ofrecer muy poca información clara sobre qué hace, para quién trabaja, qué productos ofrece, cuáles son sus diferencias o en qué mercados opera.

También puede tener información fragmentada entre su web, redes sociales, marketplaces, medios y directorios.

Para una persona quizá sea posible reconstruir esa información. Para un sistema automatizado, una estructura inconsistente puede dificultar esa interpretación.

Por eso, uno de los grandes desafíos de esta nueva etapa no consiste simplemente en producir más contenido. Consiste en hacer que la información de una empresa sea clara, consistente, accesible y comprensible.

Esto incluye páginas bien estructuradas, contenidos útiles, información de producto, datos estructurados, títulos, enlaces internos, buena arquitectura web y fuentes externas confiables.

La diferencia es que ahora existe un nuevo consumidor de esa información: además de las personas y los buscadores tradicionales, tenemos sistemas de IA que utilizan ese contenido para construir respuestas.

La autoridad también cambia

Una IA puede combinar el sitio oficial con reseñas, artículos, publicaciones, perfiles públicos, información de terceros y otros contenidos disponibles en la web.

OpenAI explica que ChatGPT Search puede presentar citas y fuentes para las respuestas obtenidas mediante búsqueda web. También aclara que las fuentes deben revisarse porque los resultados pueden estar incompletos, desactualizados o ser incorrectos.

Esto introduce una dimensión adicional para el branding digital.

No alcanza con controlar lo que una empresa dice de sí misma. También importa qué información existe sobre esa empresa alrededor de internet.

Una nota periodística. Una reseña. Una entrevista. Una publicación especializada. Una página de producto. Una mención en una publicación externa. Un perfil correctamente desarrollado.

Cada uno de esos elementos puede contribuir a construir el contexto desde el cual una máquina interpreta una marca.

Y acá aparece GEO

Generative Engine Optimization, o GEO, es uno de los nombres que se están utilizando para describir este nuevo campo de trabajo.

Pero sería un error presentarlo como un truco. No existe una etiqueta mágica que haga que una empresa sea recomendada por una inteligencia artificial.

Lo que sí existe es la posibilidad de trabajar sobre las señales y fuentes que permiten que una empresa sea mejor comprendida y representada.

Eso implica revisar qué información existe, cómo está estructurada, qué contenidos faltan, cómo se relacionan las distintas páginas, qué autoridad externa tiene la marca y qué respuestas generan los diferentes modelos frente a consultas relevantes.

En ese sentido, GEO se parece mucho menos a “hackear una IA” y mucho más a una evolución del trabajo de posicionamiento digital.

El nuevo recorrido del consumidor

Durante años tuvimos algo parecido a: necesidad → Google → resultados → sitio → comparación → compra.

Ahora podemos empezar a encontrar recorridos como: necesidad → pregunta a una IA → recomendación → comparación → producto → compra.

En determinados casos, una parte de la compra puede ocurrir incluso sin abandonar el entorno de IA.

Eso no significa que todas las compras vayan a suceder de esta manera ni que el sitio web tradicional vaya a desaparecer. Significa que el camino hacia la compra puede dejar de comenzar necesariamente en una página web.

Y esa es una diferencia enorme.

¿Qué deberían empezar a hacer las marcas?

No hace falta abandonar una estrategia de SEO ni correr detrás de cada novedad. Probablemente sea más útil empezar por algo bastante más básico: entender cómo aparece actualmente la propia empresa dentro de las nuevas experiencias de búsqueda.

Podemos comenzar haciendo preguntas reales:

  • ¿Cuáles son las mejores empresas de esta categoría?
  • ¿Qué opciones existen para este problema?
  • ¿Qué marca recomendarías para este caso?
  • ¿Cuál es la diferencia entre estas alternativas?
  • ¿Qué empresa ofrece este producto o servicio?
  • ¿Qué producto debería comprar si tengo estas necesidades?

Después hay que observar qué marcas aparecen, cómo están descritas, qué fuentes aparecen, qué competidores se mencionan, qué productos se recomiendan y qué información falta.

Y, sobre todo, qué entiende realmente la IA sobre nuestra empresa.

Ese diagnóstico puede ser mucho más útil que simplemente preguntarse si una keyword subió o bajó algunas posiciones.

El buscador no desapareció. Se está transformando

No estamos pasando de “Google” a “ChatGPT” como si uno fuera a reemplazar automáticamente al otro.

Estamos entrando en una etapa en la que la búsqueda se vuelve más diversa. Tenemos resultados tradicionales, respuestas generativas, búsquedas conversacionales, recomendaciones, experiencias de compra integradas y usuarios que pueden comenzar en un buscador, continuar en una IA y terminar comprando en otro lugar.

La competencia de las marcas ya no ocurre solamente por ocupar un lugar en una página de resultados.

También ocurre por ser comprendidas, consideradas, citadas y recomendadas dentro de las nuevas capas de búsqueda.

El buscador sigue existiendo. Pero dejó de ser solamente una página.

Ahora también puede ser una conversación.

Preguntas frecuentes

¿El SEO va a desaparecer por el crecimiento de la IA?

No hay evidencia para afirmarlo. Los buscadores tradicionales continúan siendo importantes, mientras nuevas interfaces y formas de descubrimiento conviven con ellos.

¿Qué diferencia hay entre SEO y GEO?

El SEO trabaja principalmente sobre la visibilidad en motores tradicionales. GEO se refiere a mejorar la presencia y representación de una marca dentro de respuestas generadas por sistemas de inteligencia artificial.

¿Una marca puede controlar qué dice ChatGPT sobre ella?

No completamente. Puede mejorar la calidad, claridad y consistencia de la información disponible, pero no garantizar una respuesta específica.

¿Tener una web optimizada alcanza para aparecer en respuestas de IA?

No necesariamente. La presencia en IA depende de múltiples factores y de la forma en que cada sistema obtiene, interpreta y prioriza información.

¿ChatGPT puede recomendar productos y empresas?

Sí. Puede utilizar búsqueda web y experiencias de descubrimiento y comparación para responder consultas, mostrar productos, información y enlaces de compra.

¿GEO garantiza aparecer en ChatGPT o Gemini?

No. GEO reúne prácticas orientadas a mejorar la visibilidad y comprensión de una marca, pero no garantiza menciones ni recomendaciones.

¿Qué debería medir una empresa además de sus posiciones en Google?

Presencia en respuestas de IA, frecuencia de mención, posición frente a competidores, fuentes citadas, consultas en las que aparece y cómo los modelos describen sus productos o servicios.

¿Las empresas deberían dejar de generar contenido para usuarios?

No. El contenido debe seguir siendo útil para personas reales. La IA agrega una nueva audiencia tecnológica que necesita poder interpretar esa información correctamente.

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