Durante años, el marketing digital pareció llevar todo hacia internet: más performance, segmentación, anuncios, redes y métricas. Pero algunas marcas descubrieron que, en un mundo donde todos producen contenido, hacer algo físico puede ser una herramienta digital extraordinariamente poderosa.
El caso de Grindr
Durante una acción en Nueva York junto a Madonna, Grindr utilizó una notificación dentro de la aplicación para comunicar un concierto sorpresa en Times Square. Según la compañía, unas 50.000 personas asistieron y después aparecieron fotografías, videos y contenidos relacionados en redes sociales.
La experiencia como motor
En lugar de crear un anuncio y pagar para distribuirlo, la marca crea una situación que las personas quieren registrar y compartir. El contenido aparece como consecuencia de la experiencia.
La nueva pregunta
En redes saturadas, producir una pieza más no necesariamente consigue atención. Tal vez la pregunta no sea solo “¿qué contenido vamos a publicar?”, sino “¿qué podemos hacer para que la gente tenga ganas de crear contenido sobre nosotros?”. Una experiencia puede convertirse en una historia, generar UGC y seguir circulando mucho después del evento.




