Primero, una startup fundada en México, acaba de levantar US$12 millones en una ronda semilla liderada por Kaszek y General Catalyst. Su objetivo es resolver uno de los grandes problemas de la adopción empresarial de inteligencia artificial en América Latina: conseguir que los nuevos agentes puedan trabajar sobre los sistemas antiguos que todavía sostienen buena parte de las operaciones de las grandes compañías.
Mientras la conversación se concentra en modelos cada vez más potentes, Primero decidió atacar un problema menos visible pero fundamental: cómo conseguir que la IA funcione dentro de empresas cuyos sistemas fueron construidos hace años y muchas veces ni siquiera están conectados entre sí.
El problema de la infraestructura fragmentada
Las grandes compañías suelen tener información distribuida entre ERP, CRM, sistemas financieros, planillas, plataformas de logística y otras aplicaciones incorporadas a lo largo de décadas. Muchas son fundamentales para el negocio, pero no necesariamente fueron diseñadas para comunicarse entre sí.
Un agente puede ser muy bueno razonando o ejecutando una tarea, pero si no puede acceder a la información necesaria o no entiende cómo funciona una empresa determinada, su utilidad queda limitada.
Primia: una capa común para los agentes
Primero desarrolló una plataforma llamada Primia. El sistema se conecta con los sistemas existentes de una organización y crea una capa común de información y contexto sobre el funcionamiento del negocio. Sobre esa estructura pueden desplegarse agentes capaces de ejecutar procesos internos.
La propuesta apunta a algo diferente de instalar simplemente un chatbot corporativo. Un chatbot puede responder una pregunta; un agente conectado a los sistemas internos podría, bajo determinados permisos, analizar información, interactuar con diferentes plataformas y ejecutar una parte de un proceso.
Una oportunidad particular en América Latina
La compañía sostiene que el desafío es especialmente relevante en la región porque muchas grandes empresas todavía trabajan con una infraestructura tecnológica fragmentada. Según datos citados por Primero a partir del Connectivity Benchmark Report 2026 de MuleSoft, las organizaciones manejan en promedio 957 aplicaciones diferentes y solamente el 27% están conectadas entre sí.
En lugar de reemplazar todos los sistemas existentes, la startup busca construir una capa de inteligencia sobre ellos. Modificar los sistemas centrales de un banco, una compañía de consumo masivo o una empresa de logística puede ser extremadamente costoso y lento. Conectar las herramientas existentes con una nueva capa de IA puede ser más viable.
De darle herramientas a los empleados a conectar la operación
Primero ya trabaja con compañías como Kimberly-Clark de México, Terpel, SmartFit y Verde Valle, además de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México. El interés de sus inversores indica que la oportunidad no está solamente en la tecnología, sino en aplicar agentes sobre operaciones corporativas reales.
La primera ola consistió en darle a los empleados herramientas inteligentes. La segunda puede consistir en conectar esas herramientas con la empresa y permitirles ejecutar tareas.
Si Primero consigue avanzar en esa dirección, no estará compitiendo únicamente en el mercado de los chatbots. Estará intentando convertirse en una capa de infraestructura entre la inteligencia artificial y algunas de las compañías más importantes de América Latina.




