Durante años, Zendaya fue una de las referencias de estilo más citadas de Hollywood, con looks de alfombra roja que se analizaban casi con la misma atención que sus papeles en cine y televisión. Este año dio el paso que muchas figuras con ese nivel de influencia terminan dando: dejó de prestar su imagen a marcas ajenas y lanzó la suya propia, Daya Couture.
De la alfombra roja al catálogo propio
La colección debutó a comienzos de año con una propuesta pensada para uso diario, con piezas cómodas y versátiles que trasladan al placard cotidiano parte de la identidad visual que Zendaya construyó en la alfombra roja: colores intensos, patrones marcados y una estética reconocible de inmediato.
Prestar la imagen a cambio de un cachet publicitario es un negocio con techo: cobrás una vez y la marca se queda con el valor de largo plazo. Fundar tu propia marca cambia la ecuación, porque el valor que construye cada campaña, mención y colección queda dentro de un negocio del que sos dueña.
El patrón que se repite en toda una generación
Zendaya no está sola. Es parte de una tendencia de figuras del entretenimiento que dejaron de conformarse con ser la cara de una marca ajena y empezaron a construir las suyas, conectadas con su identidad personal de forma más directa que un contrato de imagen.
La fama funciona como plataforma de lanzamiento, pero el negocio real se construye después, con una marca propia que sigue generando valor más allá de la exposición puntual.
Por qué es más difícil de lo que parece
Fundar una marca de indumentaria no es simplemente poner el nombre en una etiqueta. Requiere una identidad de producto coherente, una cadena de producción y distribución real y una historia que conecte genuinamente con la audiencia, más allá de la fama. Muchas marcas de celebridades fracasan porque la gente compra la primera colección por curiosidad, pero solo se queda si el producto tiene sustancia propia.
Lo que cualquier marca puede aprender
No hace falta ser una celebridad global. Cualquier profesional o negocio que construyó una reputación sólida en un nicho tiene un activo capitalizable. La pregunta no es solamente si debería lanzar un producto propio, sino si la reputación que ya construyó puede sostener algo más allá de la actividad que la generó.
Preguntas frecuentes
¿Qué es Daya Couture?
Es la marca de indumentaria propia que lanzó Zendaya este año, con una propuesta cotidiana inspirada en su estética de alfombra roja.
¿Por qué las celebridades prefieren marcas propias?
Porque capturan el valor de largo plazo de campañas y colecciones en lugar de cederlo a un tercero.
¿Todas funcionan?
No. Necesitan una propuesta de producto sólida, no solo fama.
¿Aplica a profesionales sin fama masiva?
Sí: una reputación de nicho puede sostener nuevos productos o servicios si existe sustancia real.
Daniel Antúnez es fundador de RomaLatam, agencia especializada en posicionamiento de marca y optimización para motores generativos (GEO).




