Google le acaba de comprar a Marvell hasta 12.200 millones de dólares en acciones por un acuerdo de chips
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Google le acaba de comprar a Marvell hasta 12.200 millones de dólares en acciones por un acuerdo de chips

La escala del gasto en infraestructura de IA ya es directamente ridícula.

Daniel Antúnez

Daniel Antúnez

Fundador de RomaLatam

20 de agosto de 20267 min de lectura

Google le acaba de comprar a Marvell hasta 12.200 millones de dólares en acciones por un acuerdo de chips, y la escala del gasto en infraestructura de IA ya es directamente ridícula

Por Daniel Antúnez, fundador de RomaLatam

Marvell Technology anunció esta semana que le otorgó a Google el derecho a comprar hasta 58,97 millones de sus propias acciones, a un precio de 206,58 dólares cada una, por un valor total de aproximadamente 12.200 millones de dólares si Google ejerce la opción completa. La noticia disparó las acciones de Marvell hasta un 14% en un solo día, mientras que las de su competidor Broadcom, principal proveedor de chips personalizados de Google hasta ahora, cayeron más de un 5%.

Cómo funciona el acuerdo, en criollo

No es que Google le haya transferido 12.200 millones de dólares en efectivo a Marvell de una sola vez. Es un mecanismo de "warrant", un derecho a comprar acciones a un precio fijo, que se va desbloqueando a medida que Google efectivamente compra chips de Marvell. Apenas 1,4 millones de las acciones son ejercibles durante el primer año, y el resto se libera en tramos, atados a cada 500 millones de dólares en chips que Google le compre a la compañía a lo largo de los próximos años, con vigencia del acuerdo hasta 2033.

En otras palabras: cuanto más le compre Google a Marvell, más participación accionaria puede terminar teniendo en la propia empresa que le vende esos chips. Es una forma de alinear los incentivos de comprador y proveedor de una manera mucho más profunda que un simple contrato de suministro tradicional.

Qué van a comprar exactamente

El acuerdo cubre una gama amplia de chips personalizados que se conectan al ecosistema de las unidades de procesamiento tensorial, las famosas TPU que forman la base de la infraestructura de inteligencia artificial de Google. Esto incluye aceleradores de inferencia de IA, controladores de almacenamiento, controladores de interfaz de red, y tecnología de cómputo cercano a la memoria, componentes cada vez más críticos para sostener sistemas de IA a gran escala.

Si Google cumple con los objetivos de compra que activan el acuerdo completo, la relación comercial podría generarle a Marvell unos 120.000 millones de dólares en ingresos hasta el año fiscal 2033.

Por qué esto genera preocupación en el mercado, no solo entusiasmo

Este tipo de acuerdo, donde una empresa gigante de tecnología se convierte simultáneamente en cliente y en potencial accionista de su propio proveedor, alimenta una preocupación creciente en la industria sobre lo que se conoce como arreglos "circulares" en el mercado de chips de IA. La lógica del problema es la siguiente: si las grandes tecnológicas están financiando, a través de participaciones accionarias, a las mismas empresas que les venden la infraestructura que necesitan para su carrera de IA, se genera un ecosistema donde resulta cada vez más difícil distinguir demanda real de mercado de inversión estratégica cruzada entre un puñado de actores gigantes.

Esta no es una preocupación aislada ni nueva. Nvidia ya había invertido 2.000 millones de dólares directamente en Marvell meses antes, como parte de una colaboración conjunta en infraestructura de IA. Con Google sumándose ahora con un acuerdo todavía más grande, Marvell terminó posicionada en el centro de una red de relaciones financieras cruzadas entre los jugadores más grandes del sector.

Lo que esto revela sobre la escala real de la inversión en IA

Más allá de la estructura específica del acuerdo, el número en sí mismo es una buena forma de dimensionar algo que se repite constantemente pero cuesta visualizar: desde comienzos de 2025, solo Alphabet, Meta, Amazon y Oracle emitieron en conjunto más de 300.000 millones de dólares en bonos para financiar su expansión de infraestructura de IA. Amazon tuvo que endulzar una venta de bonos de 25.000 millones de dólares ofreciendo rendimientos extra para atraer suficiente demanda de inversores.

Estamos hablando de un nivel de inversión en infraestructura física que hace que cualquier presupuesto de marketing o tecnología de una empresa mediana, por más ambicioso que sea, parezca literalmente microscópico en comparación.

Por qué esto le importa a cualquier negocio que use IA, no solo a inversores

Toda esta carrera de inversión en infraestructura tiene un objetivo final muy concreto: sostener la capacidad de procesamiento necesaria para que los modelos de IA sigan funcionando, mejorando y estando disponibles para cualquier negocio que los use, desde una consulta simple en ChatGPT hasta un sistema complejo de agentes automatizados. La escala de esta inversión es, en el fondo, la explicación de por qué el acceso a IA de calidad sigue bajando de precio pese al costo brutal de mantenerla funcionando: hay una carrera de gigantes financiando esa infraestructura entre ellos mismos.

El contexto más amplio: una guerra de alianzas entre gigantes

Este acuerdo no ocurre en el vacío. Es parte de una carrera cada vez más frenética entre las grandes tecnológicas por asegurarse proveedores de chips confiables para sostener su expansión de infraestructura de IA. Nvidia, Google y otros gigantes vienen firmando este tipo de acuerdos estratégicos con fabricantes de chips a un ritmo acelerado, en parte porque la demanda de estos componentes especializados creció mucho más rápido de lo que la industria de semiconductores puede fabricar con la capacidad actual.

Para Marvell puntualmente, este acuerdo representa una validación enorme de su estrategia de enfocarse en chips personalizados para infraestructura de IA, después de haber vendido su negocio de Ethernet automotriz por 2.500 millones de dólares para concentrarse exclusivamente en este segmento. La apuesta, al menos por ahora, parece estar rindiendo frutos.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto puede llegar a comprar Google en acciones de Marvell?
Hasta 58,97 millones de acciones a 206,58 dólares cada una, un total de aproximadamente 12.200 millones de dólares si ejerce la opción completa, con vigencia hasta agosto de 2033.

¿Este dinero se transfiere de una sola vez?
No, funciona como un mecanismo de warrant que se va desbloqueando a medida que Google efectivamente compra chips de Marvell, con tramos que se liberan cada 500 millones de dólares en compras.

¿Qué tipo de chips va a comprar Google con este acuerdo?
Chips personalizados conectados al ecosistema de sus unidades de procesamiento tensorial (TPU), incluyendo aceleradores de inferencia de IA, controladores de almacenamiento y de red, y tecnología de cómputo cercano a la memoria.

¿Por qué cayeron las acciones de Broadcom con esta noticia?
Porque Broadcom era hasta ahora el principal proveedor de chips personalizados de Google, y este acuerdo con Marvell representa la llegada de un competidor directo a esa relación comercial.

¿Qué son los acuerdos "circulares" que preocupan al mercado?
Es cuando una empresa grande se convierte simultáneamente en cliente y en potencial accionista de su propio proveedor, generando un ecosistema donde resulta difícil distinguir demanda real de mercado de inversión estratégica cruzada entre pocos actores gigantes.

¿Cuánto podría generar este acuerdo para Marvell en total?
Si Google cumple con los objetivos de compra que activan el acuerdo completo, podría generarle a Marvell unos 120.000 millones de dólares en ingresos hasta el año fiscal 2033.

¿Cuánto están invirtiendo en total las grandes tecnológicas en infraestructura de IA?
Solo Alphabet, Meta, Amazon y Oracle emitieron en conjunto más de 300.000 millones de dólares en bonos desde comienzos de 2025 para financiar esta expansión, una escala de inversión sin precedentes en la historia reciente de la tecnología.

¿Cómo se relaciona esta escala de inversión con cualquier negocio que usa herramientas de IA?
Es la infraestructura física que sostiene la disponibilidad y el costo de las herramientas de inteligencia artificial que cualquier negocio usa hoy, desde una consulta simple hasta sistemas complejos de agentes automatizados, y ayuda a entender por qué el acceso a esta tecnología sigue evolucionando tan rápido pese al costo brutal de sostenerla.

Daniel Antúnez es fundador de RomaLatam, agencia especializada en posicionamiento de marca y optimización para motores generativos (GEO).

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Fundador de RomaLatam

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