Messi vuelve a estar nominado al Balón de Oro: la lección de marketing detrás de una marca que parece no necesitar marketing
Lionel Messi volvió a ser nominado al Balón de Oro. Después de quedar fuera de las listas de 2024 y 2025, el argentino aparece nuevamente entre los 30 candidatos al premio 2026. La ceremonia será el 26 de octubre en Londres.
Para algunos, es simplemente otra nominación.
Para quienes trabajamos en marketing, hay algo mucho más interesante detrás:
¿Cómo puede una persona seguir siendo una de las marcas más poderosas del mundo después de tantos años?
Messi tiene 39 años, juega en la MLS y ya ganó ocho Balones de Oro. Sin embargo, después de su actuación en el Mundial 2026, volvió a ocupar un lugar entre los candidatos. En el torneo marcó ocho goles y llevó a Argentina hasta la final.
Y ahí aparece una lección enorme para cualquier empresa.
Messi no necesita explicar quién es
Una de las características más poderosas de una marca consolidada es que no necesita presentarse cada vez que aparece.
Cuando alguien ve a Messi, ya sabe qué representa.
Calidad.
Excelencia.
Competencia.
Historia.
Resultados.
Eso no se construyó con una campaña.
Se construyó durante años.
Y este es uno de los errores más frecuentes que vemos en empresas: quieren conseguir resultados de una marca que todavía no construyeron.
La marca se construye antes de necesitarla
Messi no se convirtió en una marca global cuando ganó su primer Balón de Oro.
Ya existía una percepción.
Cada partido, cada gol, cada entrevista, cada camiseta, cada aparición pública y cada campeonato fue agregando una pequeña capa a esa construcción.
El marketing no es solamente vender cuando necesitás vender.
También es construir el motivo por el cual alguien debería elegirte cuando llegue el momento de comprar.
Y hay otra lección todavía más interesante
Messi cambió de contexto.
Barcelona.
París.
Miami.
Selección argentina.
Pero la marca Messi viajó con él.
Eso es lo que ocurre cuando una marca está construida alrededor de algo más profundo que un producto.
No depende exclusivamente del lugar donde vende.
Depende de lo que representa.
Para una empresa, esto es enorme.
Porque significa que el objetivo no debería ser solamente:
“¿Cómo consigo más ventas este mes?”
También debería ser:
“¿Qué debería pensar un cliente cuando escucha el nombre de mi empresa?”
Inter Miami entendió algo antes que muchos
La llegada de Messi a Inter Miami no fue solamente un fichaje deportivo.
Transformó comercialmente al club y lo convirtió en una marca con alcance global. El propio club señala que su llegada produjo un salto comercial y ayudó a posicionar a Inter Miami como una referencia mundial del fútbol.
Eso es marketing.
No se trata solamente de poner publicidad.
Se trata de convertir una atención existente en valor para una marca.
Messi ya tenía millones de personas mirando.
Inter Miami construyó alrededor de esa atención.
¿Qué puede aprender una empresa de esto?
No necesitás tener a Messi.
Necesitás entender qué hace que alguien quiera hablar de vos.
Una marca fuerte debería poder responder tres preguntas:
¿Por qué deberían recordarme?
¿Por qué deberían elegirme?
¿Por qué deberían recomendarme?
Si esas respuestas no existen, aumentar el presupuesto publicitario puede hacer que más gente conozca una marca...
pero también puede hacer que más gente descubra que no tiene una razón clara para elegirla.
El verdadero marketing empieza mucho antes del anuncio
Messi volvió a ser nominado al Balón de Oro.
Pero la noticia no empezó hoy.
Empezó hace décadas.
Ese es quizás el mejor ejemplo de branding que tenemos delante.
Los resultados que una marca obtiene mañana empiezan con lo que construye hoy.
Y quizás esa sea una de las grandes diferencias entre hacer publicidad y hacer marketing.
La publicidad compra atención.
La marca consigue que esa atención tenga un motivo para quedarse.
En RomaLatam trabajamos justamente sobre esa diferencia: no solamente cómo hacer que una empresa aparezca, sino cómo conseguir que sea elegida, recordada y recomendada.




